Las canciones y todo eso…
No sé si es bueno en realidad volver a casa después de semejante salida.
Hace ya varias horas después de escuchar un par de canciones en mi cama, agarré la guitarra a eso de las 2 de la mañana, me puse un abrigo y bajé a la playa a ver si me inspiraba un poco con el tema de las canciones y todo eso…
Antes de todo, me mojé los pies en la orilla mientras fumaba uno de esos cigarros dulces que abren el apetito y la imaginación y conversé un rato con el mar que atento me escuchaba.
Una ola se fué un poco más allá de lo normal y casi casi llega hasta la guitarra que sonaba muy suave por el viento que pasaba entre las cuerdas.
Creo que por eso dejé de contarles cosas al mar. Me parece que le conté demasiado y fué su manera de decir basta.
Me senté muy despacio en la arena fría y miré las cuerdas de esta chica que estaba ahí tirada todavía, un poco más lejos de las caricias de las olas y pensé si debido al paseo nocturno me ayudaría con el temas de las canciones y todo eso…
Allá a lo último, en el horizonte, una luz de una boya o un barco me marcó el tempo de lo que podría llegar a ser una canción.
Era pausado, lento, constante, flexible, luminoso y enérgico si lo quería. Y justo ahí la luna brilló fuerte en el esmalte de esa guitarra que reflejaba muchísimas cosas.
Me acuerdo que la agarré distinto en ese instante y mientras caía en la arena dispuesto a recostarme mirando el cielo, ya sonaba un acorde que mi mano formaba sin siquiera pensarlo. Sonaba exactamente como quería que sonara. Y mi voz se amoldó de a poco al tono desconocido.
Es por eso que bajo hasta acá a buscar lo que no encuentro allá arriba…
Acá puedo escuchar mi voz, esa que no sale cuando estás frente a otras personas. Y acá puedo decir esas cosas que no podés decir frente a otras personas. Es raro contárselas al entorno. Pero sirve. Para nada, pero sirve.
En definitiva, no salió nada a pesar de todo esto. Seguía sin poder concentrarme en el tema de las canciones y todo eso…
Entonces, bastante desilucionado por no poder encontrar la manera, me puse a escribir en la arena con las llaves de casa el nombre de una chica que realmente me está inquietando. Lo escribí una vez…nada de corazones y esas cosas, por favor! Abajo lo escribí idéntico a como estaba arriba y arriba del primero también. Se veía algo así:
x-x-x-x
x-x-x-x
x-x-x-x
Después, me limpié la arena de las manos y me quedé mirando lo escrito, ya sin pensar en la guitarra ni en las canciones y todo eso…
Y así pasé rato, mirando ese nombre por tres, pensando todos los primeros pasos posibles para acercarme a ella y cuál de estos sería el indicado para despertar algo que le interesara.
Pensé en invitarla a cenar por ahí y tomar un vino caro. Eso es bueno? No sé. A lo mejor la podría invitar a casa a ver una película, pero eso es bastante riesgoso. Todo puede salir mal.
También pensé en un paseo por esta misma playa y contarle toda esta historia. Se me cruzó incluso mandarle una carta!
Obviamente descarté al instante esa idea. Si hay algo que nunca haría sería decir cosas sin decirlas a la cara, por lo menos en el primer intento.
Miré otra vez al horizonte y ya no ví la luz que hoy titilaba. Andá a saber.
Pensé que podría ser otra señal. Señal de que? No creo que esta vez tenga que ver con el tema de las canciones y todo eso…
Volví la mirada a la arena y a los garabatos que hice. Muero por decirle muchas cosas. Quizás porque hace poco la conozco.
A veces con el correr del tiempo se agotan los temas a debatir. Nunca me pasó, pero conozco parejas que lo sufrieron hasta las últimas consecuencias. Triste…
Decidí pararme y volver a mojar mis pies en la orilla, prender otra vez lo que apagué hace ya un par de horas atrás y volver al mar para pedirle algún consejo.
Sólo pude ver la imágen de ella sobre el agua, pero no se oía nada de canciones y todo eso…
Reconozco que en la locura quise dar un par de pasos más adentro y ver qué pasaba con esa imágen, pero me iba a mojar.
Al final le dí la última pitada a lo que ya no había, tosí y tiré todo junto a un par de otros papeles que tenía en la arena.
Agarré la guitarra y me puse a tocar ésta canción.
No tiene nada que ver con la situación por la cual paso ahora, pero me gusta tocarla y me gusta cómo suena y lo que dice de manera tan sencilla. E inevitablemente, aunque nada tenga que ver, sigo viendo su imágen ahí en el agua.
Chau noche, chau todo. Vine buscando inspiración para hacer algún tema y ahora sólo tengo la imágen patente de esta chica que me tiene así, como loco. Y para colmo terminé tocando una canción de una banda española. Españoles de mierda!
Si la banda hubiera sido chilena los hubiera puteado a ellos. No tienen nada que ver los españoles en realidad.
Me paro, junto mis cosas, veo por última vez el nombre por tres y los borro con el pie para que no quede evidencia. En ese mismo instante me sentí un tarado. Con la guitarra y medio mojado vuelvo al lugar de donde salí más temprano.
Pensé en el trayecto de vuelta a casa que no tendría que haber salido, se suponía que quería aclarar cosas y hacer canciones y todo eso…
Y todavía pienso en la mejor manera para llegar a ella. Mañana a la noche seguramente más inspirado pensaré en algo que realmente rinda. Ahora por lo pronto sólo escribo esta historia y menciono su nombre muy escondido por ahí…
Tags: arena, canciones, chica, inspiración, invitar, los planetas, mar, playa, salir, un buen día





4
